Saturday, November 17, 2007

Anotaciones sobre la hoguera de Champel.

Por Daniel Pisoni.

Al cumplirse 450 años de la ejecución de Servet en una hoguera levantada en la colina de Champel, nos encontramos en un momento propicio para observar a la distancia con detenimiento y sin apasionamientos, uno de los hechos más controvertidos y manipulados de la historia de la Iglesia.
Vayan estas anotaciones como aporte que sugieran nuevos caminos de aproximación a un momento que envolvió en sí mismo a hombres santos , apasionados, religiosos, contenciosos, políticos en un escenario tan especial como la ciudad de Ginebra del siglo XVI.
Cuando se trata del tema de la ejecución de Servet se cae en tópicos comunes aunque no rigurosamente ciertos.

El 27 de Octubre 1553 Miguel Servet, rehusando hasta último momento renunciar a sus convicciones religiosas, fue quemado junto con sus libros, cumpliéndose la sentencia dictada por el Consejo Menor de Ginebra.

La intervención de Calvino en este proceso a Servet siempre ha sido polémica y muchas veces tergiversada por diferentes intereses, algunas veces como forma indirecta de refutación de las enseñanzas bíblicas de Calvino, y en otros casos por prejuicios y enconos personales . En todos los casos la muerte de Servet presta el telón y la excusa de fondo.
Sin embargo, aún en aquellos en que no prima un prejuicio sólidamente establecido, subyace la idea de la culpabilidad de Calvino sea por comisión o por omisión, conclusión apresurada producto de la carencia de una aproximación histórica que sitúe a los personajes y al trasfondo debidamente y permita tener un cuadro más completo del hecho en sí.

No pretendemos con esto que la conclusión a la que se ha de llegar tenga una sentencia definitiva e inapelable, (sería pretencioso a partir de estas anotaciones necesariamente incompletas), pero sí que los elementos que aporta una visión lo más desapasionada posible introduzca otras perspectivas.
Investigar la realidad de los hechos nos despoja de historias sin fundamento pero con bastante de leyendas que se han ido edificando casi sin profundidad ni certezas, pero que allí están.
Son verdades a medias que esgrimidas hábilmente parecen satisfacer nuestro intelecto, toman la apariencia de sentencias irrecurribles, para finalmente alzarse como absolutas.

Fanatismo, prejuicio y parcialidad se conjugan para alimentar historias que poco tienen de históricas.
El tema de la ejecución de Servet encuadra en este marco.

Miguel Servet

Servet no era alguien que tímidamente pretendió expresar alguna idea divergente con la cristiandad; por el contrario era un convencido exponente antitrinitario que escribió obras negando la Trinidad, como ” Trinitatis erroribus ” (1531) a la edad de veinte años ,en la que defendía una herejía muy parecida a la sabeliana y ” Christianismi Restitutio ” (1553) donde se acerca al panteísmo , este último anónimamente.

“Fue el celo fanático con que Servet insistió en sus dogmas, como si fueran los únicos dogmas cristianos, y la denuncia de sus adversarios como absurdos y destructores del cristianismo, lo que hizo que fuera considerado como un hereje petulante y digno de las llamas.” A Manual of Church History. “A.H.Newman.Vol II.Pag.195

Abrevó del platonismo y finalmente se sumergió en el panteísmo pretendiendo encontrar a Dios en toda la materia, basándose en una comunicación sustancial de la Deidad con todas las cosas.
En esta línea de pensamiento todo sería emanación de lo divino.

Desde joven había tenido oportunidad de estudiar textos tanto judíos como musulmanes, lo que fue formando en él la idea de que para que fuera posible la unión de las tres grandes religiones a nivel dogmático se debía descartar la concepción cristiana de Jesucristo como persona existente con anterioridad a la encarnación.
En su pensamiento Jesucristo era simplemente un hombre al cual Dios le había insuflado sabiduría divina.

El Espíritu Santo no era distinto de Dios, se confundía con Dios y no existía al margen del Espíritu de Dios que habita en nosotros. De esta forma el hombre participaba sustancialmente de Dios. Tampoco encontraba en las Sagradas Escrituras fundamento para la doctrina de la Trinidad.
Reconocía al Dios creador como Dios, y al Hijo y al Espíritu Santo sólo como expresiones de un accionar divino, pero sin reconocerles divinidad, lo que comúnmente se llama monarquianismo,( herejía ya conocida en el siglo III con Praxeas y Noetum).

” La Trinidad es un monstruo de tres cabezas..” decía.

Finalmente sostenía que los dos grandes obstáculos que detenían la extensión del cristianismo consistían en la doctrina de la Trinidad y en la del bautismo de los niños.
Tenía propensión a los pensamientos originales, lo que le rindió frutos en la medicina, como fue el descubrimiento de la circulación pulmonar de la sangre, al que llegó aparentemente por razonamiento.

De una inteligencia superior poseía una personalidad por momentos discordante, como queda demostrado en momentos del juicio en Ginebra. Era dialécticamente intolerante y quizá haya influido en su vida el haber sido castrado a la edad de cinco años.
Violento y carente de tacto, como se desprende de los permanentes conflictos en los que se vería envuelto a lo largo de su vida; era religioso y supersticioso, pero no se puede afirmar que fuera cristiano en el sentido bíblico de la palabra.

Fue curiosamente la Inquisición católica la que comenzó a perseguirlo quemando sus libros en Vienne, donde era médico del arzobispo, después de escapar de Francia.
Es falso que Calvino hubiera denunciado a Servet a la Inquisición católica romana en Francia luego que Servet le hubiera enviado un ejemplar de su obra Christianismi Restitutio.

No fue Calvino quien lo denunció a la Inquisición, sino un amigo del reformador en forma indirecta, más por imprudencia que por deseo premeditado. Pero esto Calvino lo ignoraba, aunque luego se le colgaría el sayo de haber sido su denunciante.

Es en una misiva privada enviada a sus parientes católicos romanos que permanecían en Vienne, donde Guillermo de Trie ( un allegado al reformador que era acusado por éstos de hereje protestante), responde que son ellos quienes acogen a un hereje en su seno, que niega la trinidad y la divinidad de Jesucristo, en directa referencia a Servet y su obra, mientras al mismo tiempo ejecutan a cinco jóvenes estudiantes protestantes por el delito de predicar el verdadero evangelio, hecho acaecido en el mismo año en Lyon.
Ante el estado público que toma esta acusación, al ser del conocimiento de las autoridades eclesiásticas de Vienne, y la solicitud de pruebas de tal acusación, es que De Trie suministra algunas piezas del intercambio epistolar entre Calvino y Servet.

Como se infiere, no hubo ningún tipo de connivencia con Servet jamás como para pensar que de alguna manera lo traicionó y sólo tuvo que ver con su detención en Vienne, muy indirectamente.
Calvino no sabía al momento de entregar estas cartas que las mismas irían a parar a las manos de la Inquisición católica como prueba contra Servet; él mismo luego declararía que no tomó parte en ese hecho, mas allá de lo conocido.

Es de observar también que durante el tiempo de su correspondencia, durante los años 1546-47, Calvino no lo denunció a la Inquisición, por lo tanto no hay razón para pensar que súbitamente cambió su proceder y lo hizo a posteriori.
En una carta a su amigo Farel le escribe:

“Servet acaba de enviarme, juntamente con su carta, un extenso volumen de sus desvaríos. Si lo consiento, vendrá aquí. Pero no diré una palabra para que venga.”

Es claro, que ante la posibilidad de capturarlo y enjuiciarlo en Ginebra, Calvino retrocede, no será él quien lo engañe para venir a Ginebra.
Qué diferente actitud a la sostenida por la inquisición española, que ya había ordenado que fuese detenido en cualquier parte de Europa donde se lo encontrara y traído a España, al costo que fuese:

“Prométanle favores, miéntanle, ordénenle, hagan cualquier cosa para traer a Servet a algún lugar donde podamos echar mano de él.” así manifestaba la orden inquisitorial.

Ni aún los más acérrimos defensores de Servet y/o detractores de Calvino aciertan a explicar qué razón llevó a Servet a pasar por Ginebra, cuando su intención era ir a Nápoles.
Pero puede que Servet en Francia, a instancias de contactos con dirigentes libertinos tales como Perrín, se enterase de la situación reinante en Ginebra ; no hay que olvidar que los impresores lioneses de “Christianissima restitutio”, Arnoullet y Guéroult mantenían relación con dirigentes perrinistas.

Es curioso observar que durante el juicio de Ginebra, Servet afirma que casi ni conoce al impresor Baltasar Arnoullet, sin embargo miente, lo conocía desde tiempo atrás por otras impresiones que le había hecho; la negación del vínculo por parte de Servet podía obedecer a no delatarle, pero a su vez negar toda relación con el partido de Perrín.
Fundamentalmente porque sabría que la ciudad de Ginebra y su Consejo no le eran favorables a Calvino , para allí marchase con la intención de hacerse fuerte en esa plaza convencido de que el consejo liberal de la ciudad lo apoyaría a él en detrimento de Calvino, como escribió el reformador Wolfgang Musculus.

Conocía a Calvino , pues como dijimos, habían tenido contactos epistolares desde años antes, contactos que terminaron hartando al reformador por lo inaudito de sus ideas, cuando le envía una copia de Institutio, y Servet se la devuelve con comentarios en los márgenes y una carta ofensiva.
Estos contactos fueron comenzados a instancias de un editor de Lyon quien se niega a imprimir los escritos de Servet sin el visto bueno de Calvino.

Intentando tomar ventaja de la debilidad de Calvino en Ginebra, será paradójicamente Servet quien acusaría de hereje a Calvino, pediría la pena de muerte para él y exigiría que se le entregasen todos los bienes del reformador como compensación por los daños morales sufridos.
Luego de la detención de Servet, las autoridades de Ginebra escriben a Vienne solicitando información sobre el reo. De inmediato las autoridades de Vienne demandan su extradición. Es en ese momento que el Consejo de la ciudad de Ginebra le ofrece dos alternativas: ser retornado a Vienne o quedarse en Ginebra y enfrentar los cargos en su contra. Servet elige permanecer en Ginebra y ser juzgado por el Consejo ginebrino.

Esta comunicación puede haber influido significativamente en el tribunal, que en forma alguna estaba dispuesto a ser tildado de complaciente, ante el antecedente de la condena en firme sobre el mismo punto de un tribunal católico romano.
Servet parece no entender hasta casi la ejecución misma la realidad de su situación y hasta el final esperó un vuelco en su situación a través del favor de la oposición a Calvino en el Consejo Menor. Esta actitud, a tenor de lo afirmado por Guizot, pudo haber estado alentada en la confianza que tenía Servet en que el partido libertino lo defendiera.

Durante el proceso se defendió, dando muestras de gran agudeza; sin embargo al mismo tiempo prefería extrañas y violentas amenazas. Un escritor como Dyer, que lejos se encuentra en cuanto a justificar a Calvino, señala que sus respuestas a las acusaciones de herejía de Calvino son harto insolentes, al punto que parecen las de alguien que tiene trastornada la razón.
Desafiante y totalmente seguro de si mismo, intentó llevar la defensa como si Calvino fuera el acusado, llamándole: ” mentiroso, perverso, asesino, mono ridículo..”
En un escrito al Concilio Menor reclamó lo siguiente:

“Por tanto , señores míos, pido que mi falso acusador (Calvino) sea castigado..que su propiedad me sea entregada como recompensa por las molestias causadas, y que sea mantenido en prisión hasta que el juicio decida su muerte o la mía, o algún otro castigo..”

Van Halsema , llama la atención sobre el hecho de que Servet considerara la posibilidad de la pena de muerte como veredicto, aunque no suponiendo que recaería sobre él.
Juan Calvino: los límites de su responsabilidad
Decía John T.Mc.Neill:

“Calvino ha sido tan industriosamente difamado, que muchos que están al margen del mundo culto piensan en él ante todo con cierto horror.”(Nueva Reforma Nº 30.Lester DeKoster: Juan Calvino; Pensador y hombre de acción.)

La crónica de la historia en la Ginebra de los tiempos del proceso y ejecución de Servet, nos dice que Juan Calvino no era un dictador en Ginebra ni mucho menos un “Papa”; y que solo hacia el final de su vida se le otorga la ciudadanía ginebrina, con plenos derechos; pero hasta ese momento sólo era un extranjero residente legal, sin derecho a voto o a cargar armas, que podía ser pastor o maestro si no se hallaba un ciudadano ginebrino calificado para ocupar tal posición. Pero que al momento de los hechos generados por Servet no tenía control sobre los Consejos de la ciudad.
Lo que es más, el Consejo Menor de la ciudad no lo tenía en simpatía, al punto de que los magistrados prescindieron de él al comienzo del proceso contra Servet, y fue este Consejo quien redactó la acusación.
Calvino fue con el paso del tiempo, una persona respetada a nivel moral y espiritual, pero no tenía poder real al momento del proceso contra Servet.

Es interesante observar que Calvino era un hombre de sensibilidad y compasión, lo cual puede ser visto en su correspondencia personal; quien tenía un profundo sentido de compromiso con aquellos quienes estaban en necesidad, tanto física como espiritual.
Epistológrafo por naturaleza, han llegado hasta nuestros días cerca de cuatro mil cartas personalmente escritas, con temas que van desde el más puro pensamiento teológico a otras de carácter íntimo.
Del estudio de ellas surge un reformador que abre su corazón mostrando los sentimientos que lo embargan, sus preocupaciones, sus desvelos e ilusiones, su incansable animar y consolar a sus consiervos.

Algunos historiadores creen que si Calvino no hubiese hecho otra cosa que simplemente escribir cartas, la profundidad y riqueza de ellas lo ubicarían en lugar preponderante en la historia de la Iglesia. El libro de Richard Stauffer ” The Humannes of John Calvin ” presenta aspectos generalmente desconocidos sobre el reformador en lo que respecta al sufrimiento humano.

Está probado por medio de una misiva personal a su amigo Farel que, fiel a su sentir, Calvino y otros pastores intentaron evitar la condena a muerte por fuego cambiándola por otra más misericordiosa como la ejecutada por espada, pero fueron rechazados por un Consejo ginebrino que quería demostrar su independencia de Calvino, y la ejecución en los términos por ellos dispuestos era una buena ocasión. Con gran maestría J.Grau señala que paradójicamente sus enemigos lo acusan de ser culpable de una hoguera a la que se opuso.
Esto deja claro que no había capacidad de decisión, ni siquiera de consideración en la persona de Calvino por parte del órgano civil; si así hubiera sido, la historia final de Servet hubiera sido diferente, pero la falsedad de la leyenda sobre este hecho inculpa a Calvino como el principal instigador y autor de esta ejecución.

Luego de conocida la sentencia, Servet pidió un encuentro con Calvino, donde le pidió disculpas y éste le correspondió asegurándole que nunca le había tenido rencor personal.
La idea de un Calvino dictador en la Ginebra de su tiempo es insostenible. Vayan algunos ejemplos. Tenía muchos enemigos quienes lo odiaban y lo ridiculizaban de formas difícilmente soportables.
No podía salir a la calle sin ser objeto de burla con expresiones como:

” prefiero escuchar tres perros ladrando que a Calvino predicar “” Sabes ? en el infierno hay solo dos demonios y uno de ellos va allí (por Calvino) “.Algunos niños a su paso le gritaban a sus espaldas ” Caín, Caín “. Y más de un perro por aquellos días respondía al nombre de Calvino.(Stickelberger, John Calvin)

En una carta a Farel, el reformador le escribe:

“Nuestros magistrados han llegado a tal punto de su locura que ponen en duda todo lo que digo; tanto que si afirmo que hay luz a mediodía al momento empiezan a desconfiar.”

Y esto ocurre poco antes de la sentencia contra Servet.
Aún autores de los que no se puede sospechar connivencia con el reformador de Ginebra reconocen que cuando Calvino comenzó a meterse con la vida que llevaban los ricos y poderosos de la ciudad, aumentó notablemente la resistencia contra su persona.
Los que eran sus adversarios se habían hecho con el poder del consejo municipal en 1549 y no estaban dispuestos a tolerar censura sobre sus modos de vida, ni tampoco una política que siguiera facilitando la llegada de refugiados protestantes de toda Europa que venían perseguidos por la Inquisición católica. Por el contrario pretendían una política más ginebrina.
El conflicto se desató finalmente entre el consistorio de pastores y dos prominentes de la ciudad como eran Francisco Favre y su yerno Ami Perrin. Tampoco ha de obviarse el caso Berthelier, caudillo del partido libertino, quien desde el Consejo Menor (donde se juzga a Servet) enfrenta al Consistorio y desafía a Calvino, luego que dicho cuerpo lo excomulgara por agredir a un pastor perteneciente al mismo.

Calvino acusó de herejía a Servet, y demostró su falsa enseñanza sólo en el terreno teológico desmontando los argumentos del español durante el proceso.

“Por el tiempo que Servet fue convicto de herejía yo no he pronunciado una palabra sobre su pena..”
“Estoy ansioso de saber por qué hecho se me acusa de crueldad, desconozco a cuál se refiere a menos que sea con referencia a la muerte de su gran maestro Servet. Pero que yo mismo considero que él no debió ser ejecutado, sus jueces son testigos, dos de los cuales en ese tiempo eran sus leales favoritos y defensores.”

Señala Merlé D’Aubigné en su obra que curiosamente fue Calvino quien asumió el papel de intentar mitigar la forma de ejecución de la sentencia, para finalmente ser acusado por una pena con la que no acordaba.
La responsabilidad final de la forma de muerte dada a Servet descansa sobre el consejo de la ciudad no en Calvino.

Los que afirman que Calvino tuvo miedo de un médico que manejaba con soltura el hebreo y tenía conocimientos de teología ,quien podía hacer tambalear su dominio en Ginebra y que esa fue la razón por la que abogó por su ejecución, pasan por alto el hecho de que este mismo Servet ya había sido condenado y quemado en efigie en Vienne por la Inquisición romana.

El escenario y razones históricas del proceso y ejecución de Servet.

¿Podría verse este proceso como un hecho único, aislado y puntual en la historia del siglo XVI?
Ginebra, está inmersa en su época, tiempo en el cual lo que se creía herejía que ponía en peligro las almas debía ser exterminado sin otras valoraciones; de esto bien puede dar sobradas muestras la Inquisición católica romana en miles y miles de casos.
La iglesia había superado no sin gran dificultad las herejías arrianas en el siglo IV y V, y aún permanecía sensible en temas tan fundamentales como la Trinidad, la deidad de Jesucristo y el carácter personal del Espíritu Santo.
Cualquier idea que implicara la no aceptación del Credo Niceno implicaba ser perseguido desde el tiempo del emperador Teodosio, ese era el escenario de Ginebra y de la Europa occidental a mediados del siglo XVI. (1)

Biéler expresa en su obra sobre el pensamiento económico y social de Calvino que tanto para el romanismo emanado del papado como para los protestantes, en el siglo XVI solo hay una verdad religiosa por la cual cada uno está obligado a combatir, y acudir, si es necesario para ello, a la fuerza.

El proceso fue civil, instruido y dirigido por el Consejo Menor de la ciudad del lago Leman en acuerdo con las leyes vigentes, y este órgano civil era el único que tenía poder para penalizar criminales. Y Calvino no era un magistrado.
La condena de Servet como hereje, daba al Consejo de Ginebra un apoyo fundamental, pues mostraba que ellos perseguían y condenaban herejías anticristianas y en su autoridad podían oponerse a Calvino, a quien algunos de ellos tenían por enemigo.
Las acciones de Servet tenían un sentido sedicioso, que es lo que el tribunal ha de juzgar, pues en una sociedad en la cual aún no estaba clara la división entre estado e iglesia, su intento de desestabilizar a la iglesia era un intento de derrocar al gobierno de Ginebra.
Si se analizan las actas se llega a la conclusión de que el proceso tomó rápidamente un tinte político y social. A Servet se lo acusa de sedición al atacar las bases doctrinales fundamentales de una sociedad cristiana como lo era Ginebra, y de pretender minar esas bases para acabar así con el orden imperante.

El problema fundamental pasó a ser de carácter social, las consecuencias de la degradación espiritual llevaban a la anarquía, y a la destrucción de la regla de fe, la regla moral, y el orden social. (2)
Puede verse sí, cierta reminiscencia romana al unir paz social con razones eclesiásticas, pero estamos en los comienzos del proceso que llevará decididamente a la separación o independencia de la Iglesia y el Estado.
El acto de eliminación física de lo herejes estaba fundamentado en una interpretación contextualizada de la escritura que encontramos en el Antiguo Testamento en Levítico 24:16.Era este el error de la época. Avalada por el Código Justiniano, la ley civil en vigencia, para el crimen de negar una doctrina fundamental del cristianismo como la Trinidad, se aplicaba la pena capital.

La sentencia de ejecución de Servet fue completamente aprobada por los líderes de la Reforma, así encontramos a: Beza, Melancthon, Bucer, Farel, Bullinger en completo acuerdo con la sentencia dictada al tenor de sus respuestas ante la consulta que hace el consejo de Ginebra a las diferentes ciudades suizas.
Zurich, la ciudad de Zwinglio:

“Ninguna severidad es demasiado grande para penalizar tal ofensa…”

Schaffhausen:

“Detened a ese demonio, de otra manera sus blasfemias acabarán con los cristianos…”

Basilea:

“Si persiste en su locura, usad el poder con el cual estáis investidos por Dios para prevenir por fuerza contra toda injuria a la iglesia de Cristo”.

Melanchthon a Calvino en una misiva:

“He leído tu libro donde claramente rechazas las horribles blasfemias de Servet…””La Iglesia te debe gratitud y te la deberá la posteridad. Perfectamente asiento tu opinión y afirmo también que los magistrados tuvieron el derecho en castigar en un tribunal ordinario a este blasfemo hombre.”

Es muy posible que los elementos opuestos a Calvino en el Consejo hayan promovido esta consulta con la esperanza de que una recomendación de sanción menor como fue en el caso de Bolsec (destierro) fuera interpretada como una derrota para Calvino, sin embargo la contundencia no dejo resquicios.
La sentencia del tribunal fue unánime.

Es claro con estos testimonios que la opinión pública y la de otros reformadores aprobaban tal sentencia, tan cierto como lo estremecedor que nos resulta a nosotros hoy a través de la idea formal (que no práctica) de la tolerancia en el siglo XXI.

Es por ello, cuando menos cuestionable, que se quiera personalizar a Calvino con la intolerancia reinante en el siglo XVI que no era un tiempo benevolente, ni tolerante con la herejía en ningún lugar de Europa como lo atestiguan las crónicas de la época, y como sobradas muestras daría la Inquisición Católica española durante largo tiempo.
El mismo Tomás de Aquino explícitamente apoya la quema de herejes diciendo:

“Si el hereje pertenecía a la iglesia, abandonad toda idea de conversión, proveed para la salvación de otros separándolo de la iglesia por la sentencia de excomunión y dejadlo en manos de un juzgado secular para ser exterminado del mundo por la muerte.” (Summa Theologiae, IIaIIae)

La herejía era considerada peor que la muerte, en tanto que ésta sólo destruía al cuerpo; la herejía perdía el alma para siempre.

Conclusión.

Todos admitimos hoy que la ejecución de Servet fue un lamentable error, la libertad de conciencia a la que todo hombre tiene derecho no puede ser jamás mancillada. Y lo ocurrido en la Ginebra de 1553 estaba reñido con el mensaje del evangelio.
Tanta verdad hay en esto como que el tema del proceso y ejecución de Servet por el Consejo Menor de Ginebra es un tema altamente complejo por las innumerables aristas que posee. Y entre ellas se entremezclan razones políticas y religiosas, luchas de facciones y enemistades personales.

Sería interesante preguntarnos: ¿Cuál habría sido la reacción de los anticalvinistas, ante una sentencia menor contra Servet ? ¿Hubiera sido esto visto, como una debilidad doctrinal en la acusación sustentada por el teólogo reformado?

Con anterioridad el católico Pedro Caroli había hecho acusaciones de arrianismo contra Calvino, es simple imaginar una censura leve y tolerante contra Servet, lo que hubiera significado. ¿El romanismo papista, no habría acusado al protestantismo de connivencia con doctrinas que socavan las bases mismas del cristianismo?
Años antes Aleander, escribió:

“Esos herejes de Alemania deberían castigarle, si es que son tan cristianos y evangélicos como dicen ser, así como defensores de la fe, porque él (Servet) es tan opuesto a ellos en su profesión de fe como de los católicos.”(3)

Aproximarnos a los hechos acaecidos en el siglo XVI con el cristal de la tolerancia del siglo XXI es cuando menos anacrónico. Los hechos y razones que envuelven la ejecución de Servet no escapan a su siglo, sino que son prisioneros y testimonios de su tiempo.
No es esto una aprobación de ellos, por eso no hay que silenciarlos, porque no necesita Juan Calvino de ello para ocupar su lugar en la historia, pero tampoco se debe permitir tergiversar la historia interesadamente.

Tampoco puede ser válido aplicar principios de Derecho penal moderno a un proceso de 450 años atrás, con el fin de encontrar errores de procedimiento jurídico. Como imposible es sustraer la ejecución de Miguel Servet de su contexto, que en las palabras de un historiador agnóstico como Crouzet, es el de la lucha final contra los perrinistas.

Los que atacan a Juan Calvino a través de este desgraciado episodio creyendo que con ello refutan su teología, en mucho se equivocan, porque no fue Calvino ni la teología reformada la que condenó a Servet sino las circunstancias y el ambiente político-social del momento. R. H. Bainton, en Hunted Heretic, señala que con sus ideas y puntos de vista el médico aragonés hubiera sido barrido o quemado en cualquier país de Europa.
Aún en el microcosmos de Ginebra, el clima es de ebullición constante, hay una serie de expresiones heréticas continuas, al tiempo que se está produciendo el enfrentamiento por la excomunión de Berthelier, la aparición en Ginebra del libro de Castellión,etc. Nada de esto puede obviarse, ni quitarse del contexto en el tiempo y el espacio donde ocurre la condena y ejecución de Servet.

Calvino no se encuentra en el altar de los protestantes. Calvino fue un pecador más, un pecador que participó en el proceso contra Servet, que en el peor de los casos no intentó detenerlo, pero que tampoco habría tenido poder para hacerlo; su parte de culpa, es la del espíritu de su siglo, como atinadamente afirma el Dr.Emile Doumerge.

A un hombre como Calvino, que fue precursor en la separación entre Estado e Iglesia y que había levantado su voz para proclamar la verdad de Dios aún a riesgo de su propia vida, tal vez en este hecho sólo pueda imputársele el no haberse adelantado a su tiempo.

El monumento levantado en la misma colina de Champel desde hace cien años testifica claramente, que los que conceden a Juan Calvino el reconocimiento de su aporte monumental a la teología cristiana, no aprueban en forma alguna el uso de la violencia como medio para defender la pureza de la ortodoxia cristiana.

Los perseguidos, condenados y asesinados en hogueras de la Inquisición Católica española o de la razón revolucionaria y progresista aún esperan gestos similares.

Finalmente, estos hechos nos invitan a considerar el contexto en el que se desarrolla el proceso : condena y ejecución de Miguel Servet, la presión pública popular que demandaba condena contra la herejía y la blasfemia manifiesta, el nulo poder o control que tenía Calvino sobre el Concilio Menor que era quién juzgaba , el carácter y la personalidad del acusado en su actitud ante el tribunal, las razones oscuras pero sospechosas por las que se había dirigido a Ginebra, la lucha política en que está envuelto el escenario, que en el pasado Calvino había apelado por condenas más leves, la respuesta de las otras ciudades suizas a las que se consulta y finalmente el que Servet ya había sido condenado por estos mismos cargos por un tribunal inquisitorial católico romano.

Todo lo anteriormente expuesto pesa abrumadoramente en la evaluación e interpretación de la historia de los últimos días de Servet, que tanto ha tenido que ver con los cargos de intolerancia que se le hacen a Juan Calvino, como si la responsabilidad final sólo hubiera sido de él.
Servet fue sentenciado por un tribunal civil, en unanimidad y de acuerdo a las leyes vigentes en su lugar y en su tiempo, sentencia aprobada sobradamente también en otras ciudades, e incluso repetida como en el caso de la Vienne católica romana.

Considerando estos hechos sería una simplificación absurda y carente de objetividad histórica hablar de la ejecución de Servet por Calvino, los hechos lo desmienten. Y los hechos son terriblemente tercos.

Posted by isisdiosa99 at 12:13:07 | Permalink | No Comments »

Anécdotas históricas: De cuando Servet le vaciló a Calvino

Miguel Servet fue un teólogo, científico y médico aragonés (aunque nacido en Navarra) mundialmente conocido por haber descubierto la circulación pulmonar de la sangre y por haber sido quemado en la hoguera por instigación del hereje Calvino. Además de sus propias herejías Servet tenía un caracter “peculiar” y sus desavenencias con Calvino llegaron a lo profundamente personal, tal como se muestra en el siguiente texto:

La correspondencia [entre Servet y Calvino] empezó en 1546 y continuó todo el año siguiente. Calvino (…) entró a disgusto en la polémica, mirando al español como un satanás que venía a distraerle de más provechosos estudios y a quien no tenía esperanza alguna de convencer. Servet empezó por proponerle sus cuestiones favoritas (…) [que] eran hechas de buena fe (…) pero Calvino le respondió con tono y dogmatismo de maestro, con lo cual Servet perdió la paciencia y, una tras otra, le escribió hasta treinta cartas (…) que pusieron el colmo a la exasperación del iracundo reformista [Calvino]: como que además de estar llenas de groseras y brutales injurias contra su persona, llamándole “improbo”, “blasfemo”, “ladrón”, “sacrílego” y de feroces herejías contra el misterio de la Trinidad (…) afectaban un tono de superioridad insoportable para el orgullo de Calvino (…).

Calvino estaba fuera de si con estos ataques, y más cuando le remitió Servet un ejemplar de las “Institutiones religionis christianae“, su obra fundamental [de Calvino] y predilecta, llena en los márgenes de anotaciones injuriosas y despreciativas para la obra y el autor. “No hubo página que no manchara con su vómito”, dice Calvino. Y como si todo esto no bastara recibió al poco tiempo un enorme mamotreto que Servet había escrito: “Longum volumen suorum deliriorum“, primer borrador del “Chritianismi restitutio“, con esta o parecida recomendación: “Ahí aprenderás cosas estupendas e inauditas; si quieres iré yo mismo a Ginebra a explicártelas”.

Calvino (…) escribió a Farel una carta (…) que termina con estas horribles palabras: “Dice que va a venir si le recibo, pero no me atrevo a comprometer mi palabra; porque si viene, le juro que no ha de salir vivo de mis manos o poco ha de valer mi autoridad”.

Posted by isisdiosa99 at 12:03:02 | Permalink | No Comments »

El Que Contempla Este Mundo Como Un Océano Sin Sentido, Fragmentario
Y Efímero En La Era De La Náusea Bajo El Signo
De Un Dios, Que Es, Inútil.

miércoles, febrero 21, 2007

MIGUEL SERVET Y LA LIBERTAD DE CONCIENCIA. Diálogo inventado con Sebastián Castellio, el que fue defensor de su causa; y un apéndice inútil.

“Id, subid a la cima de los montes, impedid que de oriente salga el día; pero saldrá. Serán descubiertas en breve vuestras mañas por la luz de la verdad, como si vosotros nunca pusierais en evidencia a vuestros adversarios frailes. Ninguna calumnia, elocuencia, prudencia, fuerza o poder os protegerá de que de pronto os señalen con el dedo, como vosotros habéis señalado a otros.” Sebastián Castellio, De que los heréticos no deben ser castigados.

“… Si hay que condenar a todo el que yerre en un punto particular, entonces habría que quemar a todos los mortales un millar de veces.” Miguel Servet, Carta a Ecolampadio. [A propósito de la prohibición de su libro De Trinitatis por las autoridades religiosas.]

I. Diálogo

- [CASTELLIO]. Servetianos somos. Y además y especialmente cuando molestaba más el serlo a las autoridades que enviaron a Servet a la hoguera, o las que le atacaron por pensar según su conciencia. Y aunque yo no estaba de acuerdo con él, él tenía derecho a errar en lo que le apeteciera, en materias no fijas y dudosas, en materia de fe. Nadie es infalible, ni el papa mismo por mucho que se lo tatúe con pompas y vanidades. Les molestaba que existiéramos y que habláramos de él. Servetianos somos contra los inquisidores de todo orden, contra el miedo a ser justo cuando esas fuerzas oscurantistas, que dicen ser imitadores de Cristo, presionan para preparar la iniquidad más abyecta… ¡Malditos seáis, Intolerantes, toda la eternidad!

- [FILÓSOFO ERRANTE]. No entiendo por qué, para qué la condena de un hereje que posee el derecho a manifestarse según su conciencia y ser consecuentemente: porque es natural. No puede castigarse por tales cosas. Para su defensa Serveto apelaba a los primerísimos cristianos porque no eran intolerantes…

- [CASTELLIO]. Sí. La “Verdad” con mayúscula no engendra más que odio. Veritas odium parit, sobre todo, cuando sustenta la arquitectura del poder o las facciones en discordia, y al ser cuestionada pone en peligro reinos, iglesias, doctrinas y todos los san pedros que los guardan. No podrían permitírselo. Sería la quiebra del sistema tanto en lo económico como en lo pastoral y reglado “ortodoxamente” y, por otra parte, tan frágil en sus presupuestos ideológicos. Y se sienten amenazados ellos y sus intereses todos. Caerían como castillos de naipes, o ídolos de barro… Por eso: excomulgar, castigar, reprender, silenciar, atacar, excluir, acallar como sea, recluir, encarcelar, torturar y hasta quemar a los rebeldes: todo vale para sostener un estado de cosas del que sacan buen beneficio. La dominación, el imperio es su estigma. O estás con ellos o contra ellos. Pensar en libertad es un pecado desde luego no venial para “Los santos guardadores de la Verdad” [o de la Mentira].

- [FILÓSOFO ERRANTE]. Todos esos verbos son terribles. Suenan como el mecanismo metálico del mundo, y atemoriza saber que aún se usan para narrar lo que sucede y está sucediendo. Suenan a guerra, a odio. Huelen a montañas de cadáveres y osarios ocultos. Saben a melancolía en el mejor de los casos, y a cierta amargura contemplando con mirada a veces húmeda nuestro tiempo. El Poder y sus atributos en todo tiempo y lugar, de toda tipología habida y por haber. Robespierres hay en todas partes, que no admiten que se les pongan el punto sobre las íes…

- [CASTELLIO]. Miguel Servet tuvo mala suerte: era un hombre libre y sin miedo, y eso no se lo perdonaron nunca: cuando también se enfrentaba a los dogmáticos y “líderes espirituales” que además detentaban el Poder y otras miserias. La “Verdad” fue la excusa. La animadversión, su motor primero. Ciertamente, no les caía bien a sus jueces, torturadores y asesinos, qué duda cabe.

- [FILÓSOFO ERRANTE]. No imagino cuánta iniquidad y humillación hubo contra un hombre encarcelado, sin modo de defensa justa y al arbitrio de “fieras dogmáticas”. Y cuánta crueldad invirtieron en su muerte…

- [CASTELLIO]. Sólo quiso restituir el cristianismo a su simplicidad cigótica despojándolo de lo accesorio o dudoso que es mucho, porque los evangelios dicen menos con certidumbre que lo que sostienen todas las iglesias cristianas o no cristianas como dogmas. La verdad es un diamante con muchas caras, y Miguel Servet lo sabía. Era un hombre verdaderamente moderno. Sabía que sólo se puede avanzar pensando en libertad y sin que nadie ni nada pueda forzarle a pensar, hacer o manifestarse contra su conciencia. Y mucho menos, agredirles de una manera u otra por ejercer su derecho natural.

[FIN del diálogo.]

II. Brevísimo apéndice casi inútil.

Es la Conciencia: la frontera de la patria más íntima del individuo libre, la intimidad del que piensa en completa libertad acerca de lo divino y de lo humano y cómo le parezca bien y debería ser trazada esa frontera como una fortaleza, como un castillo inabordable. Porque hacerlo demasiado permeable a creencias, chismes y diretes sin la justa ponderación racional y rigurosa es permitir que entren todos los caballos de troya dentro de lo más sagrado, y con éstos se infiltran también los bisturíes de los manipuladores o blanqueadores de córtex cerebrales…

Nihil Scitur.

Posted by isisdiosa99 at 12:01:49 | Permalink | No Comments »

Miguel Servet
Miguel Servet es el nombre con que se conoce al humanista, médico y teólogo aragonés Miguel Serveto Conesa, nacido en Villanueva de Sijena (Huesca) en 1511. Su familia era de ascendencia noble, según él mismo declaró durante el proceso de Ginebra, y aunque se sabe poco de su infancia podemos deducir, por su preparación intelectual, que recibió instrucción en teología, filosofía, medicina y astrología y que dominaba el latín, el griego y el hebreo.

La mayoría de biógrafos afirman que a los trece años Miguel se trasladó a Zaragoza para ampliar conocimientos y que también cursó estudios en la universidad de Barcelona, aquí conoció a Joan Quintana, un franciscano de origen mallorquín, doctor por la universidad de París y cuya imagen de humanista sedujo a Servet. En 1528, su padre le envía a Tolosa de Llenguadoc, célebre en su tiempo por una reputada facultad de Derecho y por la piedad de sus habitantes, convencido de que su hijo conseguiría el doctorado en leyes.

Como secretario de Quintana, que había ascendido al influyente cargo de confesor de Carlos V, Miguel Servet viaja a Italia, donde se impregna del clima humanístico que se respira allí y mantiene fructíferas relaciones intelectuales con eruditos y personalidades del Renacimiento durante su estancia, que coincide con el tiempo que duró el trámite de coronación de Carlos V en Bolonia, primero como rey de Lombardía y al día siguiente como emperador. Sobre los ostentosos fastos de la coronación, Servet escribió. “He visto, con mis propios ojos, llevar al Papa sobre las espaldas de los príncipes, con toda la pompa, haciéndose adorar a lo largo de las calles por el pueblo arrodillado. Todos los que habían conseguido besar sus pies o sus sandalias se consideraban más afortunados que los otros y proclamaban que habían obtenido numerosas indulgencias, gracias a las cuales se les reducirían años de sufrimientos infernales. ¡Oh, la más vil de las bestias!”

Concluidos los actos de coronación en Italia, Carlos V pasa por Suiza camino de Alemania y Servet le acompaña formando parte de la comitiva. En esta época su cultura, su inteligencia y su personalidad, junto con sus abundantes conocimientos teológicos, hacen surgir en su mente una reforma sui generis, que discrepa tanto de católicos como de protestantes: la base doctrinal tendría que fundamentarse en una interpretación directa de la Biblia, arraigada en sus textos primitivos. El 25 de octubre de 1530, Miguel Servet se hospeda en casa de Johannes Oecolampadius, reformador alemán activo en Basilea, con él inicia una serie de polémicas discusiones sobre las bases que constituyen su doctrina. Enseguida, los teólogos suizos manifestaron sus temores ante la presencia de Servet y la expansión de sus ideas por la ciudad. “Negáis que haya una sola persona en dos naturalezas. Si negáis que el Hijo es eterno, negáis también que el Padre sea necesariamente eterno”, había manifestado el aragonés. Estas teorías sobre la Trinidad fueron calificadas como terribles blasfemias por el reformador de Zurich, Huldrych Zwingli, que amenazó con denunciarlo.

Ya en Estrasburgo, Servet madura la idea de publicar su primera obra: De Trinitatis erroribus Libri septem, per Michaelem Servato alias Reves ab Aragonia Hispanum, Anno MDXXXI. En aquel momento su seguridad personal todavía no se halla en peligro, pero es consciente de los riesgos que corre propagando su criterio sobre un asunto tan controvertido como el misterio de la Santísima Trinidad, que había provocado grandes debates en la Iglesia durante tres siglos. El libro sobre la Trinidad se difundió por toda Europa, incluso llegó a manos del arzobispo de Zaragoza y del mismo Erasmo, que no lo juzgó con benevolencia precisamente. A partir de aquí, el ambiente se fue enrareciendo. Un comité de teólogos condenó el libro y ordenó que fuera quemado en España junto con la efigie del autor. La obra se prohibió y Servet empezó a temer por su vida. Perseguido en Suiza y Alemania, Miguel Servet huye a París, donde conoce a Calvino, la relación entre ambos se inició con tirantez debido a las discrepancias en sus puntos de vista doctrinales.

También la Inquisición francesa requirió a Servet por haberse apartado de la ortodoxia y en un decreto, datado el 17 de junio de 1532, en el que se solicita la captura de cuarenta fugitivos, el nombre de Miguel Servet encabeza la lista, dato que hace sospechar que se le atribuye un lugar prominente en las actividades de los perseguidos y mayor responsabilidad que a los demás. De París va a Lyon, importantísimo centro cultural de la época, donde conoce a destacados humanistas, y unos años más tarde regresa de nuevo a París. El derecho había cedido el paso a la teología, su vocación, y la medicina era su profesión. Se matriculó en la facultad de París el 25 de marzo de 1537 y escribió Razón universal de los jarabes, un extenso texto de medicina, también se dedicó al estudio de cadáveres mediante la práctica de la disección e impartió clases de matemáticas, astrología, astronomía y geografía, llegando a pronosticar la aparición de guerras y pestes y determinando un eclipse de Marte por la Luna, que ocurrió realmente en día 13 de febrero de 1538. Como la astrología judiciaria estaba castigada con pena de muerte en la hoguera, las autoridades académicas intervinieron para impedir que continuara con sus clases, a lo que Servet replicó escribiendo un folleto titulado Apología en defensa de la astrología. Luego se trasladó secretamente a Charlieu y abrió allí una consulta para ejercer de médico pasando inadvertido, algo que consiguió durante tres años. Volvió a Lyon en 1540 y publicó Declaraciones de Jesucristo, hijo de Dios con el seudónimo de Villanovanus, asimismo publica De Santis Pagnini, ex postremis doctorum y Cum glossis, una traducción al castellano de la Summa theologica de santo Tomás y algunos tratados de gramática, traducidos del latín al castellano.

En 1541 Miguel Servet se traslada a Viena del Delfinato y vive dedicado al cuidado de sus pacientes, perfeccionando sus conocimientos clínicos y estudiando sus temas religiosos preferidos. En esta etapa redacta Materia médica de Discórides, Syroporum y Christianismi restitutio. Esta última obra llegó a manos de Calvino y provocó su denuncia en De scandalis. La denuncia incluía el nuevo nombre: Villanovanus, la nacionalidad y la profesión de Servet. La Inquisición no tardó en interrogarle y registrar su domicilio, pero no halló ningún libro herético y Servet fue puesto en libertad. El inquisidor Mathieu Ory, encargado del caso, no se dio por vencido y siguió buscando pruebas que condenasen a Servet, encontró cartas confidenciales, un ejemplar de Restitutio y unas cuantas notas, suficiente para decretar prisión incomunicada. Pese a la fuerte vigilancia, Servet logra fugarse de su encierro y Ory acumula cargos: herejía escandalosa y dogmatización, elaboración de nuevas doctrinas y libros que las tratan, sedición, cisma, perturbación de la unión y tranquilidad pública, rebelión, desobediencia y evasión con fractura de las prisiones reales, multa de 1.000 libras de Turena y confiscación de sus bienes. En cuanto sea capturado, se le condena a ser quemado vivo en la plaza de la Charneve hasta que su cuerpo se convierta en cenizas. Entre tanto, la sentencia se ejecuta en efigie, juntamente con la quema de sus libros.

La condena definitiva tiene lugar en Ginebra, ciudad a la que escapó Servet tras su fuga. Permanecía oculto en una abadía cisterciense hasta que su identidad fue descubierta por unos frailes que avisaron a Calvino. Servet fue capturado el día 13 de de agosto de 1553 y se inició su proceso. El juicio fue largo, pues se presentaron treinta cargos, varios de índole teológica, que finalmente Servet no consiguió impugnar. El 26 de octubre el Consejo que le juzga acuerda que Servet sea quemado con sus libros al día siguiente.

De la figura de Servet cabe destacar su clasicismo y su fidelidad a las Sagradas Escrituras, prescindiendo de las novedades, especialmente las referidas al dogma de la Trinidad, derivadas del concilio de Nicea. Cree que Cristo era hijo de Dios eterno, pero no que sea el hijo eterno de Dios. Su trascendencia no debe ceñirse únicamente a su doctrina teológica, Servet describió la circulación menor de la sangre e incluyó su descubrimiento en un libro de teología, no de medicina, por considerar que el alma residía en la sangre.

BoteroAbstracto El arteMucho arteFotos inolvidablesGraficoObras maestrasGaleriasTindayaIsabel IIIndaloCatalanofobiaNacionalismosCatalanNizariesAntikitiraPilas BagdadAnisakis

Posted by isisdiosa99 at 11:58:06 | Permalink | No Comments »

Thursday, March 29, 2007

TAL DÍA COMO HOY


► Muere Miguel Servet .

■ 27 de octubre de 1533 El mismo año de la muerte de este médico español, que había nacido el 29 de septiembre de 1511, se publica su polémico libro Christianismi Restitutio, en el que sostienen posturas próximas al panteísmo y se muestra contrario al bautismo y a la Trinidad. Sin embargo, esta obra teológica será recordada principalmente por su descripción de la función de la circulación pulmonar. Según Servet, la sangre es transmitida por la arteria pulmonar a la vena pulmonar tras pasar por los pulmones, donde se libera de los “vapores fuliginosos”. Calvino logró que Servet fuera detenido y acusado de hereje, por lo que fue quemado en la hoguera.

Posted by isisdiosa99 at 20:11:14 | Permalink | No Comments »

Saturday, December 23, 2006

El otro rostro de Miguel Servet
escrito por Carlos Fleitas

La hora de mi muerte ha llegado. Aquí en Champel, cerca de Ginebra, lejos de Villanueva de Sijena en donde nací, arderé en la hoguera de los herejes, hecha esta vez con madera aún verde para prolongar mi tormento y agonía. Inútiles han sido mis argumentos en el proceso, nula la piedad de los jueces, indiferente el rostro de Juan Calvino a la hora de mi condena. He sido acusado de blasfemo y de hereje contra la Cristiandad, de Unitarista, sin excluir la sospecha adicional de Islamista, que no es sorpresa alguna ni me causa inquietud. Pues lo que verdaderamente me atribula, es que el destino tenga algo de extraño y monótono, pues sólo lo conocemos cuando menos lo anhelamos. De allí que, en estos breves instantes en los que antes de mi muerte La Luz continúa iluminando mi mente, pueda repasar mis días terrenos, la verdad y la causa de mi fin.

     En mi juventud me dí al estudio del Derecho, la Medicina y la Teología, tres disciplinas que parecerían divergentes en sus métodos y objetivos. Pero esta conclusión no sería mas que una falacia producida por un intelecto disminuido. La Norma, La Observación y la Reflexión son la ratio común a las tres. ¿Qué mejor modo de aguzar y disciplinar al espíritu impetuoso que extraer de la observación, la precisa via que lo guie a través de los afanes y confusiones del mundo? Pero ahora que mi vida llega a su fin, debo decir que su estudio obedeció a otra causa, a un motivo más profundo. El de explicar a los hombres, en los términos de su limitado conocimiento, La Luz que un día me fue revelada por Las Sagradas Escrituras.

     Siempre lei con rigor y sorpresa Los Libros Sacros. Pero al intentar develar los más profundos misterios de la Fe -como el de la Santísima Trinidad- las interpretaciones de la Filosofía Escolástica me resultaron incomprensibles y por sobretodo inexactas. Por ejemplo, es extendida la creencia de la naturaleza tripersonal de Dios. Pero mis conclusiones -para mi desdicha- refutan tal equívoco. Toda creencia lleva en sí el sello del error y cuanto más absurda, paradójica y artificiosa es, parece ejercer mayor fascinación al corazón humano, que la acoge con ferviente pasión. De allí que decidí poner por escrito en De Trinitatis Erroribus los resultados de mi aplicado estudio de las Escrituras, lo que fue el comienzo de un final que nunca he querido, pero que tampoco quize nunca eludir.

II

     Para la mejor exposición de mis conclusiones comenzaré con el hombre, es decir, con Jesús el Cristo, pues cualquier argumentación sobre la Trinidad tiene que comenzar con Él. Según mi entender, Las Escrituras son cristalinas, transparentes e inequívocas en lo que a Él se refiere, pues nos muestran que es hombre e Hijo de Dios y comparte con Aquel en forma plena la Divinidad, la sustancia de Dios. Jesús el Cristo es pues un hombre, es el Hijo de Dios…es Dios. De allí que las Tres Personas de la Santísima Trinidad no sean tales, sino sólo disposiciones de Dios, reflejos de un mismo Ser. Y la imagen de Aquel es Jesús de Nazareth.

     He de llamar la atención al hecho de que estas conclusiones, están basadas enteramente en Las Sagradas Escrituras y no en un mero discurrir mental ajeno y extraño a las mismas. Yo mismo he sido sorprendido en mis creencias y convicciones al encontrarlas. Pero La Luz al rasgar las tinieblas es invencible; no puede desconocerse. Pero ay!, los seres humanos son reacios a aquello que contradice lo que aceptan sin estudio ni reflexión, pues estas ideas fueron inmediatamente repudiadas tanto por católicos y protestantes. Temiendo por mi seguridad tuve que continuar escribiendo bajo un seudónimo, que para mi desdicha no pudo finalmente confundir a Juan Calvino.

     Pero la esperanza de ser comprendido en La Revelación que llegó hasta mi alma, me indujo a continuar adelante. Comenzé a enviar correspondencia a Juan Calvino a la ciudad de Ginebra pues supuse que quizás, por su rebeldía a la doctrina católica, podía estar mejor preparado para recibirla y acogerla en su corazón. Entre las numerosas cartas, le adelanté los nuevos descubrimientos que mi intelecto, iluminado por el Eterno, iba generando día a día. Mi conocimiento de la Medicina y la investigación del cuerpo humano, se convertirían en el cauce a través del cual habría de darlos a conocer a los hombres.

      Pues como he expuesto anteriormente, el estudio de una disciplina no es ajeno a las otras, ya que todo lo que ocurre en el Mundo creado por Dios, se encuentra interconectado y no aislado e inconexo entre sí. De lo que resulta que todo descubrimiento renueva El Descubrimiento, y que todo discurso sobre lo particular es una exposición que remite a la totalidad, a la explicación de La Creación, que incluye al Hombre, a la Naturaleza y a Dios. Pues el Mundo en toda su diversidad es un modo de autoexpresión de Él y es Eterno como Él. Por ende la Medicina es más que un Tratado sobre la materia corporal, la Medicina es Teología, es la búsqueda de la Verdad de Aquel revelada en el cuerpo humano.

III

     Es sabido que desde la Antiguedad, la circulación de la sangre en el cuerpo ha sido un tema que los más doctos han tratado de describir y explicar. Galeno afirma que la sangre venosa se encuentra poblada de espíritus naturales y es la que nutre los tejidos y elimina los desechos corporales. La sangre impura atraviesa el corazón a través de poros que comunican los ventrículos, mezclándose con el aire pulmonar para formar los espíritus vitales y luego ser conducida por las arterias al resto del cuerpo. Pero he descubierto que tales poros de comunicación no existen y que tales espíritus son cosa totalmente distinta. El fenómeno es muy otro y diverso del que el griego supo describir. La sangre del ventrículo derecho es bombeada por la arteria pulmonar a éstos, se aclara al entrar en contacto con el aire inspirado y de allí viaja al otro ventrículo por la vena pulmonar, siendo finalmente distribuida por las arterias. De este modo se mezclan la sangre y el aire.

     Pero como ya he dicho, el cuerpo humano, su conformación y discurrir son la manifestación de Dios y sus Designios. Nuevamente las Sagradas Escrituras iluminan esta Revelación. Pues el alma del hombre como principio vital es el resultado del aire inspirado y su mezcla con la sangre: anima ipsa est sanguins. De allí que en cada inspiración, en cada ritmo de nuestros días, en cada aliento y susurro, el pneuma, el Espíritu, es continuamente recibido por nosotros, en forma única e idéntica para todos, sin que que sea ya posible considerar al Espiritu y al Alma, como entidades individuales alojadas en cada uno de nosotros. El Espíritu como manifestación de Lo Uno, de Dios, es Universal e Indivisible.

IV

     Llega el tiempo en el que todo hombre estudioso de La Verdad y La Revelación debe decidir, a medida que progresa, si callar o hacer público su Saber. He optado por un camino intermedio. Hacer llegar a Juan Calvino, el resultado de mis investigaciones minuciosas que brevemente he expuesto. Mis anteriores obras -que han sido prohibidas- me han colocado en la posición de ser declarado hereje sin posibilidad de redención. No es que tema esa condena, no, pues sé que es absolutamente falsa. Temo algo peor: que mi voz sea acallada, que mi testimonio de La Revelación quede desconocido para los hombres. De allí que intente como último recurso atraer el interés del alma de Calvino. Confío en que, al leer los documentos que le voy a enviar, también pueda experimentar el estado de lumen gratia que a mí me ha sido dado por obra de Dios. En la luz de un hombre, quedará sellado el destino de mis días terrenos. La fé, que siempre ha sido mi báculo, sostendrá mi pluma una vez más.

     He enviado el manuscrito a Calvino, seguido de numerosas cartas. Pero sin darme a conocer el motivo ha interrumpido la correspondencia, que he firmado haciendo uso de mi seudónimo. No tengo otra posibilidad que publicar mis conclusiones ocultando mi identidad. Así lo he hecho. La obra, una nueva versión del manuscrito enviado al teólogo y reformador, se ha de llamar Christianismi Restitutio. Mil copias, impresas en secreto y bajo mi seudónimo, pronto circularán en Francia. Mi afán es que sean no sólo un testimonio docto, comprensible sólo a los teólogos, sino que pronto se convierta en la Voz de La Iglesia. No sólo de una Iglesia ungida por la Revelación y La Verdad de las Sagradas Escrituras, sino una Iglesia pura y sencilla en sus ritos y en su predicación, alejada de toda pompa y boato mundano.

     Pero a pesar de haber resguardado mi identidad, he sido descubierto por el Santo Oficio de la Inquisición en Vienne, donde desde hace años soy médico personal del Arzobispo. He sido encarcelado y condenado a muerte por herejía. Mi obra y mi efigie han sido quemadas, como ya sucedió con otras en el pasado. Pero he logrado escapar y viajando a través de Italia me dirijo a Ginebra. Allí espero demostrar mi inocencia y demostrar a los doctos, La Verdad de La Revelación que me ha sido otorgada. Pero al llegar a la ciudad, descubro que ha sido la certera mente de Juan Calvino quien me ha reconocido como autor del Christianismi Restitutio y el que ha enviado el manuscrito y mi correspondencia a la autoridad eclesiástica.

     Llegado a este punto, sería apresurado describir la denuncia de Juan Calvino como traición. Cierto es que la palabra es aborrecida y sinónimo, en un primer examen, de una oculta malignidad en el corazón. Pero prefiero otra interpretación, dado que nunca fuí dado al juicio y a la condena del alma de un hombre, como en este caso, la de mi ejecutor. Pues la traición no es más que la confesión de un fracaso, de la claudicación de un intelecto atormentado que se debate entre La Verdad y La Tiniebla. Es la pérdida de la Luz del Espíritu en el alma, que queda condenada a un eterno debate entre la fé y la negación de la misma. Sí, Juan Calvino es un alma torturada, una potencia que se ha negado a si misma para cosechar sólo los frutos de su amargura y dolor. El verdugo que me ha condenado, hace ya tiempo que padece de la máxima pena: una inquietante y perpetua soledad….Y su fria furia no se ha hecho esperar. A instancias de él se me arresta, acusa e inicia juicio por herejía.

V

     El juicio ha sido monóntono, abundante y parcial. He hablado sin ser escuchado, he argumentado sin ser comprendido, he apelado sin ser amparado. Aun así, las innobles condiciones de la prisión donde palidecen mis días, no han podido doblegar mi fe. Ni la oscuridad, el escaso alimento, el frío y la ausencia de higiene, han menguado la llama de la luz interior. Ni siquiera la intervención del Procurador General, preguntándome porque he leído el Corán, lo que agrega la sospecha de Islamista a la de hereje, ha logrado torcer mi camino. El fin está cerca. El Consejo de los 25 ha dado su veredicto. He sido condenado a la hoguera.

     Ya las llamas enlentecidas por la inmadurez de la madera, comienzan a lacerar mi cuerpo. Ya mis ojos comienzan a velarse y a perder el esplendor de su mirada. Ya mi olfato y mi lengua se saturan con el olor intenso del azufre. Mis dias terrenos han llegado a su fin. Nuevamente he sufrido el martirio, el escarnio y la agonía interminable. Porque desde aquel día, hace ya mil quinientos veinte años en que, por primera vez, fui crucificado junto a dos ladrones, el tormento se ha repetido. He sido envenenado, lapidado, acuchillado, ahorcado, apaleado, innumerables veces. Los hombres aún no están preparados para oir La Palabra, ni Reconocerme a Mi: Elohim. El Unico. Pues Yo Soy el que Es…

La exposición en esta narración de las ideas de Miguel de Servet, ha sido tomada de sus obras. Las mismas han sido adaptadas y ligeramente modificadas para los propósitos de la misma, pero en esencia son las mismas. Para una exposición más detallada, así como los datos históricos de su vida, su obra y comentarios críticos de las mismas recomiendo los siguientes Sitios Web.

Dama ElcheInvisiblesShirin EbadiPolicia BenicassimMero PanchoBofeton a tiempoKim Dae JungJohn HumeGrandes pintoresOrhan PamukCatedral de LeonCatedral de OviedoCueva de AltamiraPor que no te callasCadaveres en el museoMamas eroticasCuerpos envidiadosLos chicos sexys

Posted by isisdiosa99 at 09:49:42 | Permalink | No Comments »

CITAS DE MIGUEL SERVETO

¿Quién puede llamar ortodoxo a un ministro de la Iglesia (Calvino) que es acusador, criminal y homicida? (Serveto).

Es un principio general que todas las cosas han salido de la raíz divina, son parte y porción de Dios, y la naturaleza de las cosas es el espíritu de Dios. (Serveto).

La fe, si se considera en su propiedad esencial y pura, no contiene tal perfección como el amor…El amor es superior a todo…durable, sublime, más parecido a Dios…(Serveto)

Propio de la condición humana es la enfermedad de creer a los demás impostores e impíos, no a nosotros mismos, porque nadie reconoce sus propios errores…(Serveto).

Es un abuso condenar a muerte a aquellos que se equivocaron en sus interpretaciones de la Biblia. (Serveto).

Los galos fueron llamados así por su color lácteo y cándido, pues significa leche. (Serveto).

Yo no separo a Cristo y a Dios más que una voz del hablante o un rayo del Sol. (Serveto).

Dios nos dio la mente para que le reconozcamos a Él mismo. (Serveto).

Cada cual es como Dios lo ha hecho, pero llega a ser como él mismo se hace - Miguel Servet

No debe imponerse como verdades conceptos sobre los que existen dudas - Miguel Servet

Si me hallas en error en un sólo punto, no debes por eso condenarme en todos - Miguel Servet

Ni con estos, ni con aquellos estoy conforme ni disiento en todo. Todos tienen parte de verdad y parte de error, y cada cual descubre el error en otro sin ver el suyo - Miguel Servet

Hay un brillo del Sol y otro de la Luna; uno del fuego y otro del agua. Todos fueron dotados de luz por Cristo, arquitecto del mundo - Miguel Servet

La fe enciende la lámpara que solo el aceite del amor hace arder - Miguel Servet

El hombre es libre, y recibe de los astros, solo inclinaciones y tendencias. La preordenación, predestinación, elección, son inventos de Simón Mago - Miguel Servet

Lo divino ha bajado hasta lo humano, para que el humano pueda ascender hasta lo divino - Miguel Servet

¡Oh, Cristo, Hijo de Dios eterno, salva mi anima! ¡El hacha! ¡El hacha!; la hoguera no! - (Servet, frente a la pira)

Por entre las brumas de la memoria, cada vez más tambaleante, me llega a ratos la luz de mi pueblo, Villanueva. Percibo la luminosidad especial de un cielo plano y límpido en los veranos y el olor a mieses, que llenaron mis sentidos para siempre, y que atesoro en el origen de mis recuerdos, desde que jugaba con otros niños por las calles y campos del sitio donde abrí por primera vez los ojos - Miguel Servet (Historia de un fugitivo, Lainez)

España es aventajada por Francia en la abundancia de vino, cereal y carnes, pero la supera en la bondad y el sabor de ellos - Miguel Servet

Leed la Biblia una y mil veces; si no le tenéis gusto es que habéis perdido la llave del conocimiento - Miguel Servet

Cristo camina en las olas del viento y habita en el vértice de la Tierra, mide los cielos con su palmo y le caben en sus manos las aguas del mar - Miguel Servet

Colón fue el descubridor de un continente y de muchas islas que los españoles gobiernan ahora felizmente. Por eso están tan radicalmente equivocados los que llaman América a este continente - Miguel Servet

La fe es la puerta; la caridad la perfección. Ni la fe sin caridad, ni la caridad sin fe - Miguel Servet

No estamos obligados a juzgar según la Ley, aunque la ley nos muestra bien el pecado. (Serveto)

Serveto responde que no llama Triteitas a los que creen en la Trinidad, pues él mismo cree, sino a los que la presentan como no es…(En su proceso).

La luz da el ser a la cosa, la luz es la forma de la cosa…la luz es lo más hermoso de este mundo y del otro. (Serveto).

En el cuerpo de Cristo se concilia, concurre, recapitula y resuelve todo: Dios y el hombre, el cielo y la tierra, la circuncisión y el prepucio. (Serveto)

Si yo amo una persona , de modo entrañable, estoy pendiente de ella; a ella me entrego en todo y para todo y ella me conduce a donde quiera. (Serveto)

Amortigua la circuncisión el apetito de la carne, como queda amortiguado el oido si se le cortan a uno las orejas o la vista si se le cortan los parpados. (Serveto)

En este mundo no hay verdad alguna, sino simulacros vanos y sombras que pasan. La verdad es Dios eterno…(Serveto)

A quien se le planta y siembra con la predicación, se le riega y vivifica con el bautismo y se le alimenta con la cena del Señor. (Serveto)

No podra ser un buen geógrafo el que no esté seriamente versado en Matemáticas. (Serveto)

CITAS SOBRE SERVETO

Una de las llaves para la comprensión de la Restitutio se sitúa en la identificación de Servet con el Arcángel Miguel.(Elaine Sartorelli).

Servet clamaba que la naturaleza humana no puede ser depravada, condenada, totalmente corrupta e indefensa. (Marian Hillar).

El Dios de Servet y el hombre Servet y el hombre en Servet son: dinamismo, libertad, caridad, tolerancia, creatividad individual. (Angel Alcalá).

Sijena es el Belén del servetismo. (Pastor de la First Unitarian Church de Nueva York)

Sus opiniones heterodoxas y su libertad de espíritu, que Servet defendió siempre con la pluma y el diálogo, le convirtieron en un proscrito en toda Europa. (Jaume de Marcos Andreu).

Hay tres terribles monstruos religiosos nacidos en España en el s.XVI: el vasco Ignacio de Loyola, el aragonés Miguel Servet y el conquense Juan de Valdés, adictos a sus vanas, vacías y típicamente españolas contemplaciones. (Théodore de Bèze).

El radicalismo místico de Valdés, el radicalismo intelectual, anti-institucional y anti-dogmáticoen Servet y el radicalismo autoritario y dogmático en Loyola; representan tres dimensiones del nativo radicalismo español. (Domingo Ricart).

Es una rareza de entonces y hoy consignar bajo el título del libro la Patria del autor: “Per Michaelem Servetum alias Revés, ab Aragonia hispanum”. Soberbio reto a sus lectores extranjeros, bravo desafío y excelente lección a quienes se avergüenzan de proclamar su pertenencia a la patria común, Hispania, por encima de las patrias (chicas). (Angel Alcalá).

Miguel Serveto, niño prodigio, genio y sabio como iba a ser, debió contar sus días de gestación, por lo que tuvo que ser concebido, matemáticamente, el día de los Santos Inocentes de las Navidades más tristes del Monasterio, cuyas soores acababan de ser excomulgadas. (Miguel Pascual Ariste).

Servet fue el primer pensador cristiano de los tiempos modernos que abogó por el derecho de cada individuo a seguir su propia conciencia y expresar sus propias convicciones. (Marian Hillar)

Hay un español llamado Miguel Servet que practica la medicina haciéndose llamar Villeneuve. Este pobre orgulloso, hinchado de arrogancia lusitana, pero reventado aún más por su propia fiereza,ha pensado que podría adquirir fama resolviendo todos los principios de la cristiandad. (Calvino).

Asombra y apena que Marañón se permitiera en su “conferencia tudelana” la ligereza que al incauto se le puede antojar profunda sabiduría: “Me parece muy probable que en la arrebatada exaltación teológica de Servet(…)hay menos de ibérico puro que de producto de encrucijada étnica, con mucha influencia oriental, semítica.” (Angel Alcalá)

Servet (al que ya he quemado) no dejó de llenar de insulsos comentarios los márgenes de mis libros; ni una página dejó limpia de sus vómitos. Lo que no me conmueve más que el rebuzno de un asno. (Calvino).

Calvino quiere matar a todos los herejes y tiene por tales a quienes disienten de él. (Castellio).

En el Christianismi Restitutio, restitución es un programa para restablecer, recuperar, rescatar, recobrar el Cristianismo. (Elaine Sartorelli).

Su cultura, inteligencia y personalidad, hicieron surgir en la mente de Serveto lo que podriamos llamar una reforma sui generis discrepante tanto de católicos como de protestantes. (Miguel Lavilla).

Servet defendió su causa con su sangre, sabía que defenderla con la palabra era inútil (ante Calvino). Es perféctamente vano hablar cuando la violencia detenta el poder. El ruido de las armas ensordece las leyes y la sabiduría. (Sebastían Castellio).

Usar fuerza en defensa de la Iglesia es distinto a usarla para obligar a creer. (Calvino).

Serveto tiene un temperamento radicalmente aragonés; prototipo con el propio Calasanz de la dureza berroqueña ante la adversidad; arquetipo con Gracián, Goya y Cajal, de la rebeldía ante lo establecido cuando esta es necesaria; de talento torrencial…(Fernando Solsona).

Defender doctrina no es competencia del juez, sino del maestro. (Castellio).

Matar a un hombre no es defender una doctrina, sino matar a un hombre - (De Sebastián Castellio a Calvino).

El suplicio de Servet, ya lo dijo Voltaire, es mil veces más censurable que todas las hogueras de la Inquisición española, porque estas no abrasaron a un sólo sabio - Menendez Pelayo

Algún día tendríamos que consagrar España al arcangel San Miguel, … Miguel Servet, Miguel de Cervantes, Miguel de Molinos, Miguel Unamuno. Parecerá arbitrario definir a España como la tierra de los cuatro migueles. Sin embargo, mucho más arbitrario es definir a España descartando a tres de ellos por heterodoxos y sin conocer a ninguno de los cuatro. Cuatro migueles que asumen y resumen las esencias de España - Antonio Machado

Servet, el sabio víctima de la Universidad, el santo víctima de las Iglesias - Pey Ordeix

Servet creía que Fisiología, Psicología, Teología, están intimamente unidas, siendo el hombre el punto de su conjunción. (Roland H. Baiton)

Medicina y Teología son en Servet disciplinas coherentes. (Diego Gracia)

¡Que no se libre ese (Servet) impío de la muerte que para él deseamos! (Calvino)

Pueden condenarle, suplicarle, quemarle, Servet no cambiará; sus últimos días elevan a este caballero andante de la ciencia al rango de héroe y mártir de la Fe. (Julio Arribas)

Servet es nuestro máximo hereje y mártir español. (Angel Alcalá)

En cuestiones de religión soy tolerante…¡ amaría a Calvino si no hubiera hecho quemar a Servet! (Voltaire)

Dios ha escogido a los necios del mundo para confundir a los sabios. (Calvino)

Las religiones se creen o no se creen, pero no necesitan defensa alguna. (Angel Alcalá)

Servet creía que la doctrina calvinista del pecado original, de la total depradación del hombre y de su predestinación lo reducían a tronco y estatua. (Julio Arribas)

¡Cuanta nostalgia sentiría Servet por su patria, en la que no podía entrar sin caer en las garras de la Inquisición! (Curieses del Agua)

Servet es el verdadero fundador de la Etnografía y de la Geografía comparada. (Eliseo Reclus, geógrafo)

Tuve por ayudantes a Vesalio…y después a Miguel Villanovano, varón eminente en todas letras y a ninguno inferior en la doctrina de Galeno. (Sinforiano Champier)

Servet es mártir de sus ideas cristianas, más cristiano, aunque menos ortodoxo que los cristianos establecidos y reformados. (Angel Alcalá)

La timidez es difícil de reconocer, porque se disfraza de la pasión contraria, de audacia aparatosa y exhibicionista; y así sucedió en el caso de este gran español Servet. (Gregorio Marañón)

“A Miguel Servet, primera víctima del fascismo”.( Escrito en una cinta colocada en su monumento de Annemasse por la Resistencia francesa en 1942)

Servet era casto, porque su prototipo “humano-divino” era Cristo y como Santa Teresa, llevaba su arrobamiento hasta límites de enamoramiento. (Goyanes)

La detención de Servet en Ginebra, donde no había publicado ni dogmatizado y donde en consecuencia, no podía ser entregado a la justicia, debe considerarse como una barbarie y un insulto al derecho de las naciones. (Voltaire)

Servet estrudió a fondo la Trinidad porque , a su juicio, esta doctrina constituía el principal obstáculo para la conversión de los judíos y moros. (Roland H. Baiton)

Estoy mucho más profundamente escandalizado por el solo suplicio de Servet que por los cientos de personas inmoladas en los autos de fe de España y Portugal. (Edwar Gibbon)

Carisime frater in Deo et in Servet…(Voltaire)

Servet es más que un episodio en la vida de Calvino. Tan grande como Lutero, viene a ser el representante de la nueva era, “der Repräsentant der Neuzeit” en el periodo de la Reforma. (Ernist Stahlin)

Miguel Servet, ilustre español, aragones terco e inflexible, aunque su terquedad no fue más que una fidelidad a sus principios, que traducía su rectitud de conciencia y honradez.(Julio Pascual Arribas)

Los jueces de Ginebra violaron todos los derechos de las naciones. Servet no pedía tolerancia hacia su doctrina; lo único que pedía era pasar deprisa. Caníbales con manteos negros se apoderaron de él, de su dinero, y le quemaron a fuego lento para agradar a Calvino.(Voltaire)

Servet tenía madera de santo, porque alcanzó el martirio con mucho más peso específico que otros que aparecen en el Santoral. (Vega Díaz)

Mi creencia me permite presumir que Servet, condenado como hereje, no fue condenado por Dios, puesto que la recta Teología me enseña que no son los errores de la inteligencia, ni los actos externos los que nos responsabilizan ante el Tribunal divino. (Arner)

La característica de España no es que en ella la Inquisición quemase a los heterodoxos, sino que no hubiera ningún heterodoxo importante que quemar. Cuando ha habido alguno se iba fuera, como Servet y era fuera donde lo quemaban. (Ortega y Gaset)

Para los católicos Servet sólo era un hereje más, para los reformadores era algo más peligroso: un revolucionario. (Otte)

Servet hubiera producido y descubierto muchas cosas más si hubiese estudiado muchas cosas menos. (Mezquita)

Los logros de Servet son los más altos de la Europa de su tiempo y originaron todas las tendencias modernas en ciencias políticas, sociales y morales, y en los conceptos de absoluta libertad de investigación intelectual y de libertad de conciencia. (Marian Hillar)

Servet es sobre todo un aragonés, arriesgadamente ingenuo, valiente y no precavido, buscador de la verdad desde una que no viven tan coherentemente los sabios reformadores. (López Medel)

Servet fue el caballero andante de la Teología. (Menéndez Pelayo)

Si Lutero es el volcán y Melanchton el cauce de su lava, Calvino representa la organización y la norma, mientras que Servet, guerrillero celtibérico que arrostra la transfusión del ímpetu anárquico a esas comunidades europeas y lo esgrime con autenticidad cristiana, tarea en la que cae, huele a frescor de rebeldía y libertad originales. (V. Verdross)

Servet jamás creyó en el principio de justificación por la fe de Lutero ni en la predestinación marcada por Calvino.(Juan Manuel Palacios Sánchez)

El dilema servetiano oscilará entre Erasmo y Lutero, poniendo más o menos énfasis en la Biblia y la Ley. (Jesús López Medel)

Servet fue el Copernico de la Fisiología, como Copernico era el Servet de la Astronomía. (Castelar)

En Servet vemos la confluencia de lo mejor de cada cosa que llegó a madurez en el s.XVI. (Harnack)

Servet evidencia un estilo típico, en el que se imbrican el talento, la erudición, la soberbia, la vanidad, el menosprecio y la inflexibilidad. (Dr. Barón)

Me llamo Miguel. Este nombre han llevado españoles que no puedo olvidar; Miguel se llamó Servet.(Miguel de Unamuno)

Servet descubrió la circulación de la ilustración divina que sustenta el alma. (Füllop-Miller)

No respeto más que la verdad, he condenado abiertamente el asesinato de Servet, todos los furores de la guerra y los arrebatos de la paz, detesto la persecución y el fanatismo ahí donde se encuentre.(Voltaire)

Servet, creyendo firmemente que es poseedor de la verdad y considerando que nadie puede arrebatarle la libertad de pensar, quiere dar un paso más y llegar a la libertad de expresión en el propio feudo de Calvino.(José Antonio Valtueña)

Servet era un loco muy honesto y Calvino el fanático, tunante hecho para ser un gran inquisidor, un alma atroz y sanguinaria, un monstruo de orgullo y crueldad. (Voltaire)

Se dice que varios jesuitas se han hecho socinianos; ¡Dios les conceda gracia! Sería gracioso que construyeran una iglesia a San Servet. (Voltaire)

Servet se cuenta entre los diez o doce principales de la historia de la Humanidad entera.(Elisée Réclus)

Posted by isisdiosa99 at 09:48:06 | Permalink | No Comments »

Relato histórico sobre Miguel Servet en OcioJoven

Por yosu RC
11 Noviembre 2006, OcioJoven.com

En un lado de la tétrica sala se alza elevado e imponente el asiento de los jueces. La silla del presidente está situada en el centro, cubierta por un dosel de tela de color oscuro y coronada con una gran cruz de madera que parece estar dominando toda la sala. Al frente está el banquillo del acusado. La aterradora acusación: herejía. Probablemente tenga que morir.

Si tuviese abogado, éste sería quemado con él si fuese declarado culpable, o perdería su honor y todos sus bienes por osar defender a un acusado de hereje si lograse demostrar su inocencia.

El tribunal siniestro de la Inquisición Católica lo va a juzgar y, dejando a un lado el derecho romano, un derecho que todavía está vigente en nuestra legislación, la simple sospecha presupone su culpabilidad. Ya que nadie está dispuesto a defenderlo, es a él, el acusado, a quien corresponde demostrar su inocencia.

El 27 de octubre de 1553, Miguel Servet moría en la hoguera en la ciudad suiza de Ginebra. Guillaume Farel –verdugo y brazo derecho de Juan Calvino- advertía a los asistentes a la ejecución:

-Este hombre es un sabio, y pensó, sin duda, enseñar la verdad; pero cayó en poder del demonio. Tened cuidado para que no os suceda a vosotros lo mismo.

*****

28 de junio de 1519. “¡Viva el Emperador!” “¡Viva el Imperio Germánico!” La gente se agolpaba en las calles para ver la coronación del nuevo emperador del Sacro Imperio Romano, Carlos V. Todos lo alababan y elogiaban, pero la atención de Servet no se centraba en el emperador sino en aquél que le entregaba la gloria.

Su debilitada fe católica se vino abajo por completo al contemplar con asombro el acto, presidido por el papa Clemente VII. El pontífice, sentado en su silla gestatoria, recibió al monarca español, quien le besó los pies mientras esperaba su corona.

Todavía pasmado por los acontecimientos, Servet contempló después cómo lo adoraba todo el pueblo de rodillas a lo largo de las calles, en tanto que el Emperador era dejado a un lado. Para sus adentros, no lograba conciliar la sencillez evangélica con tanto ceremonial y opulencia.

Comenzó entonces su búsqueda en solitario de la verdad, convencido, según él mismo solía decir, de que el mensaje de Cristo no estaba dirigido a teólogos y filósofos, sino a la gente del pueblo, gente que lo entendería y lo pondría por obra; gente a la que le estaba vedada la lectura de sus enseñanzas. Así, y tras un exhaustivo y clandestino estudio de la Políglota complutense, editó a sus veinte años el libro titulado “De errores acerca de la Trinidad”, convirtiéndose en el blanco principal de la Inquisición debido a sus duras críticas contra el corrompido cristianismo de su época y contra Constantino y sus sucesores. Ni la Iglesia Católica ni las protestantes le perdonaron nunca sus ataques.

-¡Te perseguirán hasta la muerte, Miguel! –le advirtió un antiguo amigo de su Villanueva de Sigena natal- ¿Por qué lo has hecho?

-¡Me reafirmo en lo que he hecho, Gonzalo! ¡Debemos conocer a Dios no por nuestras orgullosas concepciones filosóficas, sino a través de Cristo!

-Pero no puedes culpar tanto a católicos como a protestantes de estar en tan grave error.

-Ni con éstos ni con aquéllos estoy de acuerdo en todos los puntos, Gonzalo, ni tampoco en desacuerdo. Me parece que todos tienen parte de verdad y parte de error y que cada uno ve el error del otro, más nadie el suyo. Yo sólo me dedico a la búsqueda de la verdad, solo, pero confiado en la protección segurísima de Cristo.

-Pero, ¿por qué te arriesgas tanto?

-Constantino y sus sucesores han estado promoviendo falsas enseñanzas, adoptadas hasta hoy como verdades, ¿no te das cuenta? El cristianismo se ha corrompido, debemos desenmascarar el mayor engaño de la historia de la Humanidad.

-Entonces debes huir y continuar tu labor lejos de aquí, donde nadie te reconozca como Miguel Servet.

-En esto tienes razón, amigo. Iré a Paris, allí estaré a salvo. Pero, te escribiré para mantenerte al tanto de mis movimientos. Destruye todas las cartas en cuanto las hayas leído. Las firmará Miguel Villanovano, ya no Miguel Servet. Adiós, Gonzalo.

*****

Tres años hace de mi partida, tres años hace que salí de tu casa en dirección a París. Como sabrás estuve encarcelado en la prisión de Vienne, por lo que no pude escribir más cartas desde hace ya varios meses. Tenías razón, me perseguirán hasta la muerte, mas eso es lo que me hace reafirmarme en mi búsqueda de la verdad. Están ocultando algo, Gonzalo, algo muy importante, tanto católicos como protestantes, y no pararé hasta revelar todos los secretos de Clemente VII y todos los misterios de Juan Calvino.
“Mas digo “estuve en prisión”, pues me encuentro de nuevo en libertad. Mediante un ingenioso artificio logré escapar en camisón y gorro de dormir, viéndome obligado a esconderme cual si fuese un vulgar ladrón por los campos y aldeas de Francia.

“Presta atención, Gonzalo, a mis palabras. La Trinidad papista, el bautismo de infantes y los otros sacramentos defendidos por el papado son doctrinas de demonios. Estoy muy cerca de demostrarlo y no pararé hasta lograrlo… Tengo que dejarte. Me dirijo al norte de Italia, donde me encontraré con un pequeño grupo de seguidores.

-Tarde llega esta carta a nuestras manos, compañeros –dijo Gonzalo a sus amigos tras leerla-. Nuestro buen amigo, Miguel Servert se encuentra de nuevo en prisión. Según nuestro mensajero, a su paso por Ginebra fue reconocido a pesar de su disfraz por el mismísimo Juan Calvino. Oremos por su alma, sin perder la esperanza, mientras esperamos nuevas noticias acerca de su paradero.

Mientras tanto, Miguel Servet se hallaba en prisión siendo cruelmente maltratado por la ira de Calvino. Si grande era el odio que existía entre protestantes y católicos en aquellos primeros años de la Reforma, mayor fue el odio que les unió en su lucha contra él.

Servet aceptó modificar sus opiniones con la única condición de que el mismo Calvino lo convenciese de su error con argumentos bíblicos.

Calvino no pudo sino entregárselo a la implacable Inquisición Católica, que no dudó en condenarlo a la hoguera.

27 de octubre de 1553. Murió mientras oraba a favor de sus enemigos y rehusaba retractarse.

Lelio Socino, uno de los italianos que ya había sido influido por los escritos de Servet, presenció la brutal ejecución de su amigo español. Impresionado por el trato que Servet había recibido, decidió aclarar misterios donde éste lo había dejado.

Con la muerte de Servet, nació para Socino la lucha por la tolerancia.

La búsqueda del verdadero conocimiento aún no ha terminado.

Posted by isisdiosa99 at 09:45:23 | Permalink | No Comments »

Miguel Servet, teólogo hereje que descubrió la circulación de la sangre

By Juan Antonio Cebrián, Publicado en ElMundo Dominical

Sus diatribas sobre la Santísima Trinidad y sus descubrimientos sobre el torrente sanguíneo chocaron con la ortodoxia religiosa del siglo XVI. Peregrinó por Europa y provocó debates entre católicos y protestantes hasta que Calvino le condenó a la hoguera.

Este singular personaje del siglo XVI fue, sin pretenderlo, un destacado representante del erasmismo científico. Sus trabajos, ideas y conclusiones recibieron la más furibunda crítica desde todos los ámbitos religiosos del cristianismo. Un mérito poco extendido en aquella Europa dividida por diferentes formas de entender el mensaje cristiano. Aún así, el injusto juicio al que fue sometido y su innegable aportación al avance médico, gracias a su descubrimiento sobre la circulación sanguínea pulmonar, le hacen merecedor de un lugar de privilegio en la galería de personajes ilustres de la Humanidad.

Nació en 1511 en Villanueva de Sigena, un pequeño pueblo de Huesca, donde su padre ejercía el noble oficio de notario. Su formación fue bastante completa pues, cuando abandonó con 13 años su lugar de origen rumbo a Lérida y Barcelona, ya hablaba con suma corrección latín, griego y hebreo. Con 15 años consiguió ser discípulo protegido de fray José de Quintana, quien se convertiría en confesor personal del emperador Carlos V. Precisamente Miguel, en compañía de su maestro, asistió a la coronación imperial celebrada en Bolonia en 1529. A decir verdad, sus años adolescentes le marcaron con profundidad a la hora de emprender sus constantes retos teológicos y científicos. Su formación académica quedó resuelta en su estancia por tierras francesas donde se impregnó de los aires intelectuales reformistas de aquellos lares. Estas tendencias conjugaron a la perfección con su talante obstinado e independiente, dando rienda suelta a su pensamiento libre y rebelde.

Con 19 años fue acusado de hereje por formular algunas hipótesis sobre la supuesta falsedad trinitaria de Dios. En 1531 publicó su primera obra cuyo título no invitaba al engaño: De Trinitatis Erroribus, planteamiento que quedó reforzado un año más tarde con la publicación de Dialogorum de trinitate libri duo, y De iustitia regni Christi capitula quattuor. Estos textos le procuraron encendidos ataques de protestantes y católicos. La Santa Inquisición condenó sus trabajos y ya nunca pudo regresar a su patria por temor a ser juzgado y quemado en la hoguera.

Servet, fiel a su espíritu y a sus postulados analíticos sobre la religión, inició desde entonces un peregrinaje por algunos territorios europeos. De Alemania pasó a Francia, donde conoció al reformista Calvino con quien, por supuesto, terminó discutiendo acaloradamente. Una vez más, el incómodo aragonés tuvo que huir. En esta ocasión salió de París con destino a Lyon, ciudad en la que trabó relación profesional con unos impresores, los cuales le encargaron tres ediciones de la Biblia y dos sobre las obras de Ptolomeo. Fueron unos años de relativa paz en los que hizo amistad con el médico Champier, quien inculcó a Servet su amor por la medicina. Gracias a ello decidió ingresar en la Universidad de París dispuesto a ser galeno, oficio que practicó desde entonces con cierta notoriedad por algunos pueblos y ciudades de Francia, afincándose, finalmente, en la localidad de Vienne. Allí permaneció como médico personal del obispo local hasta 1553, año en el que sus publicaciones, discrepancias y rebeldías le condujeron a la cárcel por hereje. Hasta ese momento, Miguel Servet ya había publicado abundante material, no sólo sobre teología, sino también sobre la disciplina médica. Y, en ese sentido, debemos hablar de su principal obra, titulada “Christianismi Restitutio”, esbozada durante años y publicada en enero de 1553. En el texto se explicaba en un apartado, a modo de sencilla digresión, nada menos que la circulación sanguínea pulmonar, hecho observado minuciosamente por él como galeno y desconocido para el resto de los mortales. Lo curioso de esta historia radica en que el científico aragonés no incluyó el hallazgo en ninguna obra dedicada a la fisiología y sí, en cambio, lo hizo con un texto teológico. Servet pensaba que el alma humana estaba confortablemente instalada en la sangre, y de ahí su interés por averiguar cómo transitaba el líquido vital por el cuerpo humano. El escándalo fue mayúsculo y, aunque logró escapar de su encierro inicial en Vienne, al fin fue capturado mientras asistía camuflado a un sermón de Calvino en Ginebra (Suiza). El implacable dictador religioso no quiso escuchar las peticiones de clemencia del aragonés y, sin dilación, preparó un juicio sumarísimo en el que se le negó abogado defensor.

La sentencia se dictó casi de inmediato siendo conducido al día siguiente a Champel, lugar donde se celebró su ejecución mediante la pena de ser quemado en la hoguera utilizándose leña verde para que la agonía fuera más lenta. Tenía 42 años y había conseguido polemizar con todos los sectores recalcitrantes del cristianismo.

Dama ElcheInvisiblesShirin EbadiPolicia BenicassimMero PanchoBofeton a tiempoKim Dae JungJohn HumeGrandes pintoresOrhan PamukCatedral de LeonCatedral de OviedoCueva de AltamiraPor que no te callasCadaveres en el museoMamas eroticasCuerpos envidiadosLos chicos sexys

Posted by isisdiosa99 at 09:40:15 | Permalink | No Comments »

Tradición y modernidad

Ciertamente, fue Miguel Servet un hombre del Renacimiento. Dentro del periodo histórico así denominado transcurrieron los años de su breve existencia: iniciada en 1511 y brutalmente truncada en 1553. Y él mismo daría explícito testimonio de su entusiasmo por aquel renacer que se estaba produciendo en un siglo feliz en el que las ciencias y las artes y, concretamente, la medicina, se veían restituidos a su primitivo esplendor, salvada la oscuridad de los tiempos medievales (1)

(1) Renascitur vero felici nostro seculo, ut seipsum turpius deformatum, in pristinum candorem restituens illustret… (Syruporum universa ratio. Praefariuncula, fol. 3r).

(2) La más notable de las atribuciones servetianas en esta línea, es la edición por él preparada, corregida y anotada de la versión latina, hecha en 1503 por B. PIRCKHEIMER de la Geografia del alejandrino Tolomeo. La primera edición publicada en 1534 sería seguida por otra en 1541 (Un buen estudio sobre el tema es el de Eloy BULLON, Miguel Servet y la Geografía del Renacimiento, C.S.I.C., Madrid, 1945). También fue importante la elaboración que él hizo a lo largo de cinco años de la Biblia latina de Santes Pagnini, publicada en siete volúmenes, también en Lyon, en 1546.

Seguramente, su inclinación hacia la medicina se habría producido a través de la amistad con el médico humanista lionés Symphorien Champier (1472-1539), del que se declara intelectualmente deudor y al que defiende frente a las críticas del gran médico y botánico alemán Leonhard Fuchs. (3)

(3) Lo hace Servet en un folleto en 8º, cuyo texto sólo cubre ocho hojas por ambas caras, pero en el que trata de diversos temas, uno de los cuales es aquel que enfrenta las posiciones de Champier y las de Fuchs sobre el uso de la escamonea como purgante. Su título es: In Leonardum Fuchsium apologia pro Symphoriano Campegio, Lyon, 1536.

(4) En esta polémica se inscribe la publicación por parte de Servet de un opúsculo titulado: Apologetica disceptatio pro astrologia, que no lleva indicación de lugar y fecha, pero que es de París, entre los meses de febrero y marzo de 1532.

Syruporum universa ratio

El único libro íntegramente consagrado a la medicina dentro de la producción escrita de Miguel Servet es el titulado Syruporum universa ratio que podemos traducir como “Doctrina general de los jarabes”; publicado en París, en 1537, bajo el seudónimo que su autor usaba por aquellos años. (5)

(5) Syruporum universa ratio, ad Galeni censuram diligenter expolita: cui, post integram de concoctione disceptationem, praescripta est uera purgandi methodus, cum expositione aphorismi: “Concocta medicari”. Michaele Villanovano authore. Parisiis. Ex officina Simonis Colinaei. MDXXXVII. (Un volumen en 8º, de 70 folios, más uno de erratas; en el folio 2, por ambas caras, va el prólogo: Ad lectores; y en el folio 3, una Praefatiuncula). He trabajado sobre una fotocopia del ejemplar de Venecia, 1545, que se halla en la Biblioteca Nacional de Madrid (R. 68908). Son 63 hojas impresas en recto y verso.

Ha sido éste un libro poco estudiado por los servetistas que suelen referirse a él como de pasada. El único estudio monográfico que parecía existir al respecto era el del profesor José María Castro y Calvo: “Contribución al estudio de Miguel Servet y de su obra Syruporum”. Pero habiendo sido publicado hace mucho tiempo en tres artículos aparecidos en una revista de escasa difusión y pronto desaparecida, no lograba yo hacerme con su texto hasta que el Dr. González Echeverría me dio noticia de la existencia de una reedición conjunta de los tres artículos y me proporcionó la fotocopia del ejemplar existente en la Biblioteca Pública de Tudela (6)

(6) Los tres artículos aparecieron en Universidad. Revista de cultura y vida universitaria, Zaragoza, VIII (1931), 797-830 y 977-1030; IX (1932), 2-71. El volumen que los aúna es también de Zaragoza, de 1932. El juicio de Castro acerca de este texto servetiano se halla en su página 89.

A la vista de su contenido, advierto en primer lugar que sólo 27 de las 159 páginas de este volumen están consagradas al “libro de los jarabes”. El grueso de la obra es una apreciable reelaboración de la biografía servetiana, bien fundada en la historiografía entonces vigente, en cuyas primeras páginas se aportan numerosos documentos inéditos relativos a diversos miembros de la familia de los “Serveto alias Revés”. Por lo que hace al tratado Syruporum universa ratio, el profesor Castro y Calvo hace una descripción de su contenido, página por página que resulta un tanto confusa y en la que se manifiesta cierto empeño por relacionar muchas de las referencias farmacéuticas de esta obra con el Dispensatorium de Valerio Cordio, de 1579. Esta descripción del contenido del libro hubo de tener algún valor antes de que fuera publicada su traducción castellana; la cual, sin duda, da mejor idea de lo que tal obra lleva en su seno (7)

(7) Razón universal de los jarabes según la inteligencia de Galeno, por Miguel Villanovano (Miguel Serveto), con un prólogo del Dr. Nicasio Mariscal. Madrid, 1943. El texto de la traducción ocupa las páginas 305-472.

En el capítulo segundo dice el autor que es locura tratar de digerir los humores pútridos y biliosos. Se extiende, rebatiendo supuestas indicaciones de Galeno en tal sentido, y alegando pasajes del Maestro que apoyan su aserto: lo que fue segregado ya no puede asimilarse en modo alguno. “Este texto es tan claro –dice–, que asombra el que tantos médicos se alucinen en su luz.” Y, si hay que evacuar sin tardanza, se pregunta: quis tam stupidus medicus admovebit concotrix remedia? “¿Cocer antes de purgar? Jamás se leyó tal cosa en Galeno, ni en Rufo, ni en Aecio. Hay que llamar enemigo de la naturaleza al que se empeña en asimilar lo que ella quiere expulsar. Es cosa ajena a la mente de Galeno, e incluso ridícula. Es como tratar de cocer el aire de la caja del tímpano.”(8)

(8) …rem sane a Galeni scopi alienissima, imo ridiculam, si quis flatum in tympanite conquat. (Syruporum…, fol. 16r).

El sermo quartus del tratado de los jarabes se centra en la exposición del aforismo que hace el número 22 en la sección primera del célebre libro hipocrático. La traducción castellana puede ser ésta “Púrguense y muévanse los humores cocidos, no los crudos, ni tampoco en el comienzo, si no hay turgencia. La mayoría de las veces no la hay”(9)

(9) Versión de C. GARCÍA GUAL, en Tratados hipocráticos, I (Editorial Gredos, Madrid, 1983), p. 250.

Como ya dije, en el texto del De syruporum universa ratio es total el rechazo a cuantos escribieron en lengua arábiga, a los que aplica el denigrante apelativo de barbari; cosa común entre los latinos renacentistas, con manifiesta injusticia para aquellos que salvaron en su propia lengua los tesoros de la ciencia helénica –sobre todo en el Bagdad del siglo IX– de la que pasaría al latín –mayoritariamente en el Toledo del siglo XII– para fecundar la enseñanza de las nacientes universidades europeas. Claro está que, con esos trasvases, se habían contaminado las aguas del saber griego que ahora los humanistas trataban de captar en sus manantiales. Tal corrupción textual la recoge Servet en expresiones como esta: Haec enim methodus est Galenii; sed barbari inepti homines… Y habla de ideas “que sólo existen en la imaginación de los árabes, pero nunca en la cosa misma”. Con cierta ironía, les plantea cuestiones a los que no cabe responder con sus planteamientos: Quid hic Arabes respondebunt? Y hasta los interpela vivamente como si se hallaran presentes, denostándoles así: “¡Salgan ahora a la arena las huestes del príncipe Avicena y emprenda la huida Rhazes!” Llegando en su apasionamiento la absurda afirmación de que el autor de esa gran síntesis del galenismo que fue el Canon “nunca fue versado en la lectura de Galeno”. Y, aunque se ve obligado a reconocer la aportación de los árabes en la invención y en el uso de los jarabes, se esfuerza Servet en probar que ya los griegos habían utilizado formas medicamentosas semejantes y con un criterio más correcto, que él trata de reinstaurar. (10)

En el estudio con el que Pedro Laín Entralgo acompaña la traducción española del De motu cordis de Harvey, se inserta una afirmación acerca de la obra médica de Miguel Servet que parece historiográficamente escandalosa. Dice así: “La actitud crítica de Serveto frente a la fisiología antigua es singularmente perceptible en su escrito sobre los jarabes; mucho más, por supuesto, que en los párrafos de la Christianismi restitutio consagradas a la descripción original de la circulación menor”. (11)

(11) Clásicos de la Medicina. Harvey. Traducción de María Araujo. Estudio preliminar y notas
de P. LAÍN ENTRALGO. Ediciones El Centauro, Madrid, 1948, p. 32.

Como es sabido, la referencia servetiana al movimiento sanguíneo a través de los pulmones no se halla en una obra médica, sino en un tratado teológico, al que su autor daría el ambicioso título de Christianismi restitutio. (12)

12 Publicada clandestinamente en Vienne del Delfinado, con la sola indicación de las iniciales de su autor. M:S:V: (Miguel Servet Villanovano) y la fecha de 1553. Su texto original es bastante accesible a través de la reedición hecha en Nüremberg, en 1790, de la que existe una tirada en facsímil. Los lectores españoles podemos utilizar una buena versión de la mayor parte del original latino, bien presentada y anotada por Angel Alcala: Miguel Servet. Restitución del Christianismo. Traducción de A. ALCALA y L. BETES. Fundación Universitaria Española, Madrid, 1980.

TEXTO LATINO SOBRE LA CIRCULACIÓN MENOR DE LA SANGRE QUE APARECE EN EL LIBRO V DE “CHRISTIANISMI RESTITUTIO”* Página 170.

* Tomado de: José Barón Fernández. “Miguel Servet (Miguel Serveto) su vida y su obra”. Madrid: Espasa Calpe, 1970.

Desde Galeno se sabía que la sangre, generada en el hígado a partir del quilo digestivo que le había llegado por la vena porta, pasaba al corazón derecho. Allí, una parte abocaba a los pulmones por la llamada “vena arteriosa” –nuestra arteria pulmonar: que sería vena por llevar sangre y arteriosa por su estructura– y otra parte pasaba al corazón izquierdo, a través de presuntos orificios que perforaban el tabique interventricular. En el ventrículo izquierdo, se vería “aireada o espiritualizada” por un fluido –aer, spiritus, pneuma– que le llegaría desde el exterior por la traquearteria y por la “arteria venosa”, equivalentes a nuestra tráquea y a nuestras venas pulmonares; las cuales serían arterias por llevar aire y venas por la flacidez de su pared. Y es esto lo que va a aprovechar el teólogo tomándolo de su saber médico; ofreciendo al lector “esta divina filosofía que –le dice– podrás entender más fácilmente si estás ejercitado en la anatomía”.(13)

(13) …quam facile intelleges si anatomem fueris exercitatum (Op. cit, p. 169). 14 14. Op. cit, p. 170.

Pienso que se trata de una noticia estrictamente original. Que no hubo de llegar a Servet lo que en el mismo sentido había escrito en árabe en el siglo XIII, en Egipto, el sirio Ibn an- Nafis, entre las páginas de un extenso comentario a la anatomía del primer libro del Canon de Avicena. Alguna posibilidad cabe de que tal noticia llegase a Padua a través de Andrea Alpago. También pudo haber saltado de Padua a París, a pesar del distinto enfoque de los estudios anatómicos de cada una de estas Escuelas. Pero no es nada probable. Tampoco creo que deba pensarse en una mutua influencia –en uno y otro sentido– del anatomista de Pisa y luego de Roma, Realdo Colombo y de su discípulo español Juan Valverde de Amusco.(15)

(15) Juan VALVERDE, Historia de la composición del cuerpo humano. Roma, 1556. Realdo COLOMBO, De re anatomica, Roma, 1559.

Posted by isisdiosa99 at 09:35:44 | Permalink | No Comments »